Conecta con tu ritmo

by Esther López de Sound of Silence

Lo que escribo aquí sale de mi intuición, de mi propia experiencia personal, solo comparto mi verdad, no es una verdad universal, muchos podéis estar de acuerdo, muchos no, solo es una percepción subjetiva.

 

Desde hace un tiempo, vengo observando mi conexión con el cuerpo, para descubrir lo desconectada que he estado de él toda mi vida.

 

Este año para mi ha sido un cambio constante: un giro radical en lo profesional.

La entrega al Ashtanga, que me ha llevado a cambiar la practica de yoga por la auto-practica.

Conectar con la tradición del ayurveda en mi primera formación, (entendiendo que estamos creados por elementos y que en mi caso soy un ochenta por ciento aire, cosa que no paro de repetir una y otra vez y es que no salgo de mi  asombro! me fascina conocerme tanto mejor con este detalle).

Por ultimo, el acontecimiento del año, pasar una temporada en Bali, que sin duda, está siendo el cambio más importante que he vivido hasta ahora!

 

Con toda esta experiencia previa, Bali se ha convertido en un lugar donde explorar, abrazar y aceptar mi cuerpo, entendiendo que no solamente estoy conectada a él, sino que “soy mi cuerpo”. Si yo cambio, en cualquiera de los aspectos, mi cuerpo también lo hace. Mi cuerpo es la historia de mi vida, habla de todos los procesos que he experimentado, incluso de algunos que ni si quiera sé que me pertenecen. Todo lo que he vivido, está contenido en mi cuerpo, es el vehículo que me conecta con todo.

 

En el mundo que vivimos, hemos dado total prioridad a la mente, al pensamiento, al intelecto…vivir en un patriarcado, ha hecho que la razón esté por encima de todo.  Parece que solo hay una forma lineal de entender las cosas y en este camino, hemos relevado al cuerpo a un lugar casi sin importancia. Nos hemos desconectado de nuestro físico, que al ser naturaleza, es evidentemente cíclico, por eso, cuando tenemos reacciones que no pueden explicarse de una manera lineal o racional, sufrimos, porque no nos entendemos, no nos conectamos con nuestra verdadera esencia, que es cambiante, pues como ya he dicho, es naturaleza en sí misma! nos quedamos en el plano de los pensamientos, identificándonos con ellos como si solo fuésemos eso. Pero los pensamientos cambian porque dependen de muchos factores externos y de falsas interpretaciones que nos hemos ido haciendo de nosotros mismos y de las mascaras que nos hemos ido poniendo a lo largo de nuestra existencia.

Sufrimos, porque desde niños nos han dicho que para alcanzar el éxito y la plenitud, debemos ser felices y para ser felices, el dolor no tiene cabida, así que todo en nuestra vida gira entorno a evitar el dolor.

 

Para eso nuestra sociedad ha trabajado duro durante generaciones, Para no sentir dolor!

A través de la ciencia, la medicina, el marketing, el sistema de consumo…hemos logrado darle la responsabilidad de nuestro cuerpo, (transmisor de nuestras emociones) a otros! Si me duele algo, visito al doctor, si me siento triste o deprimida, voy al psicólogo y si me siento completamente perdida, en un agujero negro, sin salida, al borde de la locura, porque no sé ni quien soy, porque no me conozco, ya que estoy desconectada de mi, no debo preocuparme, me diagnostican una enfermedad mental, me medican y dejo de sentir ese dolor intenso que no puedo explicar, desconecto por completo!

Pero desconectando de nuestro cuerpo, nunca podremos ser conscientes de quienes somos, ya que nuestro cuerpo es nuestra conciencia.

 

Debemos entender nuestros ciclos, debemos conocer a nuestro cuerpo, la intuición y la sabiduría que todos tenemos en nuestro interior.

 

SENTIR es una cualidad que solo le pertenece al cuerpo. No sentir es igual a estar muerto.

 

El cuerpo nos conecta con el entorno, manda la información de lo que percibe a través de los sentidos al sistema nervioso y él, le da la orden al cerebro!

 

Como no vamos a querer conectar con él! Es la herramienta más útil que tenemos, así que debemos cuidarlo como lo más sagrado. Nuestro cuerpo es nuestro TEMPLO!

 

Estamos tan distraídos con una cantidad de información y un ansia competitiva de “saber por saber”, (porque el que más sabe, más valorado está aunque no sirva de nada saberlo ya que jamás voy a experimentarlo), que hemos perdido la conexión con nuestro entorno y con nosotros, con lo que somos en realidad, para quedarnos en un plano solo mental.

 

Como te relacionas con todo lo que te rodea a través de tu cuerpo, es lo que va a determinar como te sientes, como es tu pensamiento. Piensa que la mente es también un órgano situado en nuestro cuerpo y aunque es sutil y no puedas verlo,  su salud depende de la habilidad que tu tengas para relacionarte a través de tu cuerpo con las cosas que te rodean.

 

Llegar a Bali, para mi, no ha sido una casualidad, es el paso necesario para revisar y recopilar todo lo que he aprendido y experimentado antes, siendo capaz de poder integrarlo.

 

Llevar menos ropa, caminar descalza, conectar con la naturaleza, sentir que soy libre, que nadie juzga y nadie pregunta –a qué te dedicas?, porque a nadie le importa, ya que todos están aquí en su propio proceso personal. Todo esto me ayuda a poder sentir en mi propio cuerpo lo que he teorizado a lo largo de mi vida.

 

Estar en Bali me ayuda a conectarme con la idea de ser mi cuerpo y sentir a través de él y me da la libertad de explorar el movimiento conectado a otras personas y cómo, a través del contacto corporal, podemos aprender a ser humanos juntos.

 

Todo aquí es posible y en esa tónica, nunca imaginé que podría bailar encontrando en el acto en sí,  una herramienta de auto-descubrimiento y desarrollo personal.

La practica de Yoga me ha enseñado que “disciplina” no es algo negativo, si no un entrenamiento del cuerpo y de la mente, que me permite ser cada vez más y más libre, desapegándome de malos hábitos y viejos patrones, para conseguir nuevos y saludables y ha sido gracias a esta experiencia que me he atrevido a conectar con un estilo de movimiento más intuitivo.

Aunque no sé si me hubiese permitido bailar así antes de llegar aquí por el miedo al juicio, al que dirán, al ridículo, a que se rían de mi… ha sido precisamente gracias a la libertad de expresión a través del baile, que me he desecho de la actitud encorsetada de guardar una apariencia absurda para ser aceptada por los demás. Aceptando mi cuerpo, mi forma, mi posibilidad de movimiento, de conectar con otros, de conectar conmigo, de sentir piel con piel… puedo sentir que todos somos iguales, que estamos en la misma búsqueda, con los mismos miedos e inseguridades, con las mismas debilidades, con la misma capacidad de amor y de ser amados. Conectar mi cuerpo con un desconocido aumenta mi capacidad de compasión y comprensión.

En La danza intuitiva, he encontrado el placer de investigar a través de la música y el movimiento y la conexión con otros cuerpos. He abierto un espacio de exploración

de los cuerpos que se mueven a través del contacto, de forma libre, orgánica, espontanea, lejos de pre-juicios, pasando por movimientos salvajes, más dinámicos, movimientos más tranquilos o meditativos, moviéndome como un animal, dejando volar a la mente curiosa, sintiendo que el cuerpo va más allá del pensamiento. Si la mente conoce a través de los sentidos, que están directamente ligados a mi cuerpo, pues es comprensible que el movimiento físico, sea el lenguaje que mejor entiende, el más universal y natural.

 

Nuestro cerebro siempre va a estar preparado para recibir todo lo que le demos a través de nuestro cuerpo, así que vigila muy bien que alimento le das para nutrirlo.

Como decía mi maestra de Ayurveda: la nutrición no solo es el alimento que ingerimos por la boca, si no todo lo que absorben nuestros sentidos, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, …

La practica de yoga, la danza, el surf, la meditación…cualquier actividad que implique al cuerpo como transmisor, es una herramienta poderosísima para entrar en dialogo con todo lo que nos rodea.

Cuando movemos nuestro cuerpo de nuevas maneras, estamos creando un impulso nervioso, que provoca una mejor comunicación neuronal y ayuda al crecimiento del cerebro, ya que integra varias funciones a la vez: racional, musical, emocional…

 

Bali se ha convertido, para mi, en un espacio que me permite expresarme a través de la música,  la danza y del movimiento de mi cuerpo, sin estructura ni metas. Me permite comunicarme sin palabras, me vuelve creativa, me llena de energía y me empodera, me hace reír y sentir, me hace explorar muy profundo.

 

Por eso y por mucho más, te animo, si no lo estás haciendo ya, a que experimentes con el movimiento intuitivo (animal flow, intuitive contact, ecstatic dance, 5 ritmos…) busca la practica que  mejor se adapte a ti, aquella que más te guste y te permita usar tu cuerpo para conectarte contigo y con lo que te rodea, para conectarte con otras personas, desde un lugar profundo y verdadero.

Cualquiera de estas practicas es un lenguaje universal, que rompe las barreras de la comunicación verbal, que es limitante.

A través del cuerpo puedes viajar mucho más allá de lo que percibes a simple vista.

 

Se trata de no seguir ninguna técnica, déjate llevar, siendo tu, expresándote libremente, de forma consciente y sanadora!

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