Cuidarse en casa

Cuidarme ha formado parte siempre de mi estilo de vida. Crecí al lado de una madre que lo hacía, que tenía mucha conciencia (que no obsesión) de modo que de algún modo lo interioricé de manera totalmente natural y orgánica aunque con el tiempo, sobre todo en la edad más adulta, lo acabé haciendo mío.

 

Es importante que cada una encuentre sus herramientas y sus prácticas. Es importante escucharse y no forzarse a hacer lo que otros digan, compartan o divulguen. Escucharnos y practicar, experimentar, sentir y elegir.

 

En esta época que vivimos actualmente se hace realmente imprescindible prestar más atención a este asunto porque, estando como estamos en una situación tan extraordinaria, extraña, inusual, inesperada y de incertidumbre, debemos mantenernos centradas y equilibradas para sentirnos bien, sanas, fuertes, ilusionadas, plenas, felices. Personalmente, cuando me cuido, me siento bien y si me siento bien, todo funciona en mi vida (al menos todo lo que está en mis manos).

 

Comer bien, seguir rituales de limpieza del rostro e hidratación, gestos simples y sutiles como ponerse un bálsamo labial o crema en las manos mientras trabajas o antes de ir a dormir… es importante y tiene un efecto potente y poderoso sobre nosotras. Cuidarse y expresarse con esos gestos. 

 

Prepararse un té a media mañana o considerar con conciencia lo que comerás para que sea saludable, nutritivo y delicioso. Rituales, prácticas-recursos y herramientas, yoga y meditación por las mañanas, paseos, estar al aire libre, buscar cosas bellas y  compartir.

 

El confinamiento puede ser un muy buen momento para integrar rutinas o rituales que nos beneficien pero más que ser algo recomendable, siento que de algún modo es imprescindible hacerlo. 

 

Rutinas y horarios. Establecer unos horarios en los que se diferencien bien unos momentos de otros. Si por ejemplo estás trabajando en casa, delimitar muy bien el tiempo dedicado a trabajar y el tiempo libre y/o la vida personal.

 

Rituales de belleza y cuidado. Desde el limpiarse los dientes y hacer el raspado lingual nada más levantarnos como beber agua con limón; hidratar la piel y el cuerpo y arreglarnos como si fuéramos a salir. Quienes trabajamos en casa quizá no se nos haga extraño hacerlo y ponerlo en práctica durante la situación actual porque ya es algo que solíamos hacer 🙂 

Mover el cuerpo. Tratar de seguir llevando a cabo tus rutinas habituales en la medida de lo posible. Necesitamos movernos ahora que no salimos de casa. Hay quién ha empezado a subir y bajar las escaleras de los edificios en los que viven. ¡Yo por ahora no me he animado a eso! Y Podemos practicar yoga, tanto auto práctica como clases online. Ahora hay muchísimas disponibles, de hecho justo estos días compartí algunas de mis prácticas preferidas (de nivel intermedio-alto e intensas) en este artículo, fitness, baile… lo que más encaje con nuestros gustos y necesidades.

 

Cuidar de la mente. Es importante encontrar ayuda y apoyo en aquello que nos lleve a estar más tranquilas. La situación lo requiere y por ello, te animo a probar la meditación, respiraciones conscientes, pintar o dibujar… Algo que te relaje y te conecte.

 

Mantener la mente inspirada y estimulada. Con cursos, con lecturas, con teds-películas-series o documentales, música). Si te puede servir de inspiración, yo ahora mismo acabo de apuntarme a algunos cursos de Hello! Creatividad y estoy leyendo una novela y un libro de crecimiento personal. 

 

Seguir una buena alimentación. Esto se me hace imprescindible y estando en casa, no hay excusa para no detenerse a preparar un buen plato de verduras con legumbres y/o cereales, cremas u otros platos que te apetezcan con ingredientes frescos, locales y de temporada. Alina puede ser una gran fuente de inspiración 🙂

 

Divertirnos y cuidar de nuestras relaciones. Hacer cosas que nos gusten, que nos hagan reír y mover otro tipo de energía, más relacionada con el placer y la diversión. Si estás en casa con tu pareja, seguir cultivando la relación, buscando momentos de conexión e intimidad; también con niños, con personas mayores, familiares… Y con las personas que no están cerca, mantener el contacto a través del canal que sea.

 

Sin duda cada una ha de encontrar aquello que le vaya bien, su propia fórmula. Experimentarlo y sentirlo, prueba-error y quedarte con lo que te encaje y conecte contigo. 

 

Disfrútate y cuídate, aprovecha este tiempo para vivirte con presencia y de un modo más conectado.

 

Anna

 

 

 

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